¿Tu empresa es un lugar seguro?

Ser emprendedor significa que en algún momento –y esperemos sea más temprano que tarde- tendrás personal, instalaciones y maquinaria o instrumentos a tu cargo. Esto es una gran responsabilidad en muchos sentidos. Primero, tendrás que rodearte de un buen equipo gerencial para desarrollar un modelo de operaciones; así lograrás una óptima gestión de los servicios profesionales y los recursos tecnológicos.

También es importante que, desde un principio, administres adecuadamente tu capital e ingresos, pues con ello no sólo garantizarás tu estabilidad financiera y tu porvenir, sino los de todas las personas que colaboran contigo.

Pero hay un aspecto que también es responsabilidad del dueño o encargado de una empresa y que con frecuencia se subestima; se trata de la seguridad industrial. A menos que la empresa trabaje con maquinaria o productos que sean un riesgo potencial para los empleados, es poco frecuente que en un lugar de trabajo se implementen y den a conocer algunas medidas básicas para la seguridad del personal y las instalaciones.

Sin embargo, en toda oficina, fábrica, comercio, taller o laboratorio; en suma, en cualquier espacio de trabajo, deben implementarse normas y prácticas a seguir, para que todas las personas que ahí acuden lleven a cabo su trabajo sin riesgos y también para que las instalaciones y el equipo estén protegidos, y asegurados contra eventuales daños.

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Para que tu empresa sea un lugar seguro, debes coordinar y llevar a cabo distintos tipos de acciones:

Prevención de riesgos

Implica reducir a su mínima expresión los factores que podrían poner en peligro o causar perjuicios a la seguridad de los empleados, así como los que favorecerían el deterioro o pérdida de los instrumentos de trabajo y las instalaciones. Entre tales factores se encuentran las condiciones de las tuberías de agua y gas, y el cableado eléctrico; las cerraduras de puertas y ventanas; las condiciones de la maquinaria y los instrumentos, especialmente si se trata de equipos de manejo delicado; y las herramientas y aditamentos de seguridad con los que cuenten los trabajadores.

Planes de emergencia

Hay circunstancias que no se pueden evitar, a pesar de las medidas de prevención que se implementen. Un sismo, un incendio, un accidente o un atentado son eventos que pueden tomarnos por sorpresa; sin embargo, debemos estar listos para responder, de la manera más pronta y ordenada posible. Por ello es importante contar con planes de emergencia, para saber cómo reaccionar y qué hacer en caso de siniestro. Los simulacros, el conocimiento de las rutas de evacuación y los cursos de primeros auxilios son algunas de las estrategias que se pueden aplicar para ejercitar la capacidad de reacción ante las distintas situaciones.

Control de daños

En caso de que el incidente ocurra y no se puedan evitar por completo los daños, también es necesaria una pronta reacción para contener el problema. Esto implica, desde abastecer los botiquines de primeros auxilios y revisar periódicamente los extintores, hasta contar con el equipo de rescate que pueda necesitarse, según las funciones y necesidades de la empresa.

Vigilancia

Otro tipo de amenazas a la seguridad de una empresa son las que derivan de la inseguridad, la violencia y los índices de criminalidad que se registren en una zona. En este sentido, los sistemas de alarma y video vigilancia, así como el personal especializado en seguridad son los principales aliados.

Si cubres todas estas áreas, puedes confiar en que tu empresa es un lugar seguro.