El comercio

El comercio es una actividad vital para la supervivencia de todas las, naciones debido a que pocas o ninguna nación es 100% autosuficiente y todos los países necesitan algo, por más pequeño que esto sea, de otras naciones, quienes producen lo que a otras les hace falta. Aquella nación cuyo comercio es minúsculo, minúsculas será su calidad de vida, mientras aquellas naciones cuyo comercio es mayúsculo, mayúscula será su calidad de vida.

El comercio de las naciones es algo que mucho se menciona en la prensa, radio y televisión, así como en el discurso político; sin embargo, poco se menciona de cómo éste llega a la puerta de sus destinatarios, de la misma manera que mucho se habla de la arquitectura y su belleza, mientras poco se habla de los materiales con los cuales se construyen las mega estructuras.

Si bien el comercio es una de las actividades más viejas en la historia del ser humano, también lo es así la industria de transporte comercial, una industria que intenta asegurar que los bienes comerciales lleguen desde su lugar de origen hasta la puerta del cliente.

Desde la antigüedad, las naciones que más comerciaban eran las naciones más prósperas, no solo económicamente, sino científica y culturalmente.

Esto es debido a que aquellos quienes comerciaban, también desarrollaban constantemente tecnología para que sus bienes llegaran a donde tenían que llegar de manera efectiva.

En la antigüedad los fenicios, al igual que los chinos, fueron aquellos quienes llevaban la batuta del comercio mundial, debido a que sus barcos tenían la tecnología y el diseño necesarios para navegar a través de todo el mundo en ese entonces conocido, a la vez haciendo muchos descubrimientos matemáticos y científicos, que les dieron prosperidad por mucho tiempo.

comercio-de-los-feniciosLos griegos fueron los que siguieron estos pasos, expandiéndose por los mares conocidos, obteniendo suma sabiduría en la ciencia de la navegación y en la lectura de las coordenadas geográficas en unos extraños puntos luminosos en los cielos, llamados estrellas, quienes nunca mentían.

El gran problema del transporte marítimo era cuando había nubes en el cielo y los astros no podían verse, lo que significaba que en ese momento la voz de la geografía se escondía, hundida en los cofres de la nada, por lo que los marineros comerciales se veían forzados a  depender de la cartografía disponible en el momento, por más primitiva que ésta fuera.

Muchos siglos después, los portugueses se convirtieron en maestros de la cartografía y navegación, produciendo a individuos quienes revolucionaron la industria adoptada y mejorada después por los marineros británicos, quienes tomaron el comercio del mundo en el siglo XIX .

En los años 40 del siglo pasado, un invento británico revolucionó la industria comercial con la invención del radar, un artefacto que remplazó a las estrellas para guiar a las embarcaciones y aeronaves, algo que impulsó la venta de aviones a los cielos.

Sin embargo, la navegación, especialmente la marítima, sigue teniendo muchos desafíos en el océano, tan es así que el día de hoy, aunque nada se diga, algunas de las embarcaciones que salen nunca regresan.